| A principios
de los años noventa, dos jovenes profesionales
tuvieron una visión: crear una empresa de ingeniería
eléctrica que ofreciera servicios que iban desde
la instalación de un bombillo casero, hasta el
diseño e instalación de complejos sistemas
eléctricos para centros comerciales, instalaciones
industriales, escenarios deportivos y cualquier tipo de
construcción.
Para llevar a cabo su sueño, los dos jóvenes
no tenían más capital que su conocimiento,
su profesionalismo y un extraordinario deseo de hacer
realidad ese sueño. Por esos días se estaba
cerrando en el país, un terrible ciclo de violencia
que se prolongó por más de una década
y que había frenado el desarrollo. Con el advenimiento
de la paz y la consolidación democrática,
se avecinaba también un nuevo ciclo económico
que prometía prosperidad, sobre todo para personas
emprendedoras y visionarias. |